Diagnóstico del vitíligo
Normalmente la clínica es lo suficientemente clara para establecer un diagnóstico correcto del vitíligo, y puede ayudarse de un examen con luz de wood. Esta prueba emite una luz ultravioleta. Algunas lesiones dermatológicas se hacen fosforescentes al enfocarlas con una lámpara de wood. La microscopía electrónica también puede revelar otros cambios en la piel afectada.
Solo en casos raros en los que aún exista duda sobre el diagnóstico, se toma una biopsia de la lesión. En ella se debe demostrar la ausencia de melanocitos que se ha citado anteriormente; por lo demás la piel es completamente normal.
Es aconsejable también realizar un análisis de sangre para determinar la concentración de hormonas tiroideas, y de glucosa para descartar que existan otras patologías asociadas al vitíligo.
Tratamiento del vitíligo
No hay un tratamiento para el vitíligo que sea del todo satisfactorio, pero se han conseguido algunos resultados bastante notables. El tratamiento siempre deberá ser específico para cada paciente, según su tipo de afección.
Lo más importante en primer lugar es la fotoprotección, ya sea con cremas solares o con ropa, para evitar quemaduras que puedan dar lugar a la formación de más lesiones. Estas cremas solares, además de proteger la piel enferma, limitan el bronceado de la piel sana; de este modo se intenta conseguir un tono uniforme de piel que permita ocultar las manchas en la medida de lo posible. Puede acompañarse, además, de técnicas de camuflaje como el maquillaje o los autobronceadores, que no son dañinos para la piel con vitíligo.
También ayudará al paciente mantener una dieta rica en frutas y vegetales, ya que estos contienen vitamina C, que funciona como un potente antioxidante y fotoprotector.
En tratamiento tópico se usan corticoides potentes como el valerato de betametasona al 0,1% o clobetasol al 0,05%, valorando siempre los efectos secundarios que conllevan: osteoporosis,diabetes mellitus, candidiasis, y disfonía. Otros tratamientos tópicos combinan kellina, calcio y pseudocalatasa con rayos UVA y UVB, con resultados bastantes satisfactorios.
El tratamiento más efectivo para pacientes mayores de 10 años es el PUVA oral (fotoquimioterapia). Logra repigmentaciones hasta en un 40-50% de los casos. Consiste en la ingesta de psoralenos dos horas antes de la exposición a rayos UVA. Se realizan 2-3 sesiones por semana durante 6-18 meses. Con ello se estimula a los melanocitos que aún funcionen. Este tratamiento tiene una eficacia del 80%, aunque no hay buenos resultados en las lesiones de genitales, manos y pies. No se aconseja la PUVA oral en niños menores de 10 años. Los efectos adversos incluyen náuseas, molestias digestivas, sequedad y envejecimiento de la piel.
La despigmentación tiene como objetivo unificar el color de la piel en pacientes con un vitíligo muy extenso o en los que fracasó el PUVA. Se realiza un blanqueado de la piel normal mediante cremas con monobenciléter de hidroquinona al 20% dos veces al día. Tarda dos o tres meses en iniciarse una respuesta a este tratamiento, y hasta 12 o más para completarlo. El resultado final es que toda la piel del enfermo se torna de un blanco tiza, similar al de las lesiones del vitíligo. Debe tenerse en cuenta que es un proceso irreversible, es decir, que una vez que se han conseguido resultados, la piel nunca vuelve a su estado normal. Existen también algunos efectos adversos como sequedad, picor, enrojecimiento e incluso dermatitis.
En el vitíligo facial se usa fenilalanina oral 45 minutos antes de la exposición solar.
En vitíligos estables se han empleado técnicas quirúrgicas. Se trasplantan melanocitos activos desde otras áreas del cuerpo del paciente. Esta técnica puede ser útil para manchas segmentarias.
El tratamiento de las enfermedades que pueden acompañar al vitíligo no influye en la evolución del trastorno en cuestión